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domingo, 9 de mayo de 2010

Luzmaría Jiménez Faro


Biografía

Luzmaría Jiménez Faro
, nace en Madrid en 1937, ciudad en la que reside. Estudia bachillerato en un colegio de religiosas, y posteriormente se dedica a ampliar sus estudios hasta conseguir una extensa formación literaria. Casada con el escritor Antonio Porpetta. En 1982 funda Ediciones Torremozas, editorial especializada en literatura escrita por mujeres, cuyo catálogo supera ya los 500 títulos publicados bajo su dirección. Presidenta de la Fundación Gloria Fuertes, que la designó su Heredera Universal.

Dada su condición de editora, tiene por norma no presentarse a Premios ni Concursos de ninguna clase, por lo que se refiere a su labor de creación.

Fue designada albacea por la escritora Carmen Conde y es miembro del Patronato de la Fundación Carmen Conde y Antonio Oliver, de Cartagena. Es también presidenta de la Fundación Gloria Fuertes, siendo la depositaria de todos los derechos de esta autora.

Ha visitado gran número de países, participando en congresos españoles y extranjeros y da charlas y conferencias, siempre con temas relacionados con la literatura escrita por mujeres. Ha recibido diversas distinciones, todas relacionadas con su labor por la literatura femenina. Corresponsal para España de la revista Alba de América, del Instituto Literario y Cultural Hispano (California, EE. UU.) y de la revista SER en la Cultura de Buenos Aires (Argentina).

Su labor editorial, como su obra, han sido objeto de numerosos estudios y publicaciones, y sus trabajos sobre las poetisas españolas han contado con el apoyo del Ministerio de Cultura de España.

Es autora de los siguientes libros de poemas:

* Por un cálido sendero (Madrid, 1978)
* Cuarto de estar (Alicante, 1980)
* Sé que vivo (Madrid, 1984)
* Letanía doméstica para mujeres enamoradas. Prólogo de Carmen Conde (Madrid, 1986)
* Bolero (Madrid, 1993)
* Lugar de la memoria (Málaga, 1996)
* Amados ángeles (Madrid, 2 ediciones, 1997)
* Amati angeli. Traducción de Emilio Coco (Foggia, Italia, 1999)
* Beloved angels. Traducción de Roberta Gordenstein (Madrid/Nueva York 2004).
* Mujer sin alcuza (Madrid 2005).
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María dijo:

Cita con mis poetas

Oblicuamente noche llegas
a sacudir la fiebre que recorre
el azulado horóscopo que anudo.
Abro las manos torpe
y cuento mis diez dedos
que como diez cuchillos afilados
apuñalan lo oscuro.
Y yo,
y tú,
nosotros y vosotros,
los que amamos la voz y la palabra
al margen del insomnio,
descifraremos el ajedrez de espejos
para después, a plena luz, reconocernos.

Inédito en libro

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


Echa a volar, gaviota de mi puerto...

Echa a volar, gaviota de mi puerto,
por las rotas arterias de mis olas,
y en las blancas estelas de mis pechos
dibújame tu sombra en la distancia.
Allí, donde parece que se estrellan
mi inquieta espuma y tu batir de alas,
allí será el encuentro todo fuego,
allí.
bajo la sombra de la luna helada.
Echa a volar, gaviota de mi puerto,
sin mirar hacia atrás: ve a tu bandada
y derrama mi sangre por el viento.

De "Sé que vivo" 1984

Luzmaría Jiménez Faro




María dijo:

Un ángel pasa


Rosas con alas en el aire mudas..
Latido sin latido de la sangre.
Relámpago de pura luz sin trueno.
Música que, sin notas, acompaña.
La voz amada sin rumos alguno.
Hay un silencio pleno de alegría...
Y es que ha pasado un ángel.

De "Amados ángeles" 1997

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


MATUTINA

No te desciña el alba tu lindero
madrugado de noche,
porque en las horas pálidas
y en las nocturnas horas,
desnuda
para el extenso gozo
de mirarte,
navegaran tu cuerpo
asombradas luciérnagas.
El cálido universo
de tu mundo
-transgredido de sol
y errada lunaha
de ser
la promesa de luz
no fugitiva
que atraviese la sombra.
El amor no se aloje
difuminado y triste
en la penumbra,
porque se corre el riesgo
de que se vuelva opaco
y silencioso.
Aprende a estar
calladamente sola
y conduzcan a ti,
que en luz te otorgas,
las distintas estelas
de tu boca.
(Del poemario: Letanía doméstica para mujeres enamoradas)

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


ÁNGELES SIN ALAS

Hay pensamientos locos que habitan la memoria,
y ausente de memoria un viejo tiempo loco.
Hay amores que vuelven a la memoria rotos,
y un tiempo de memoria tenaz y duradero.
Lo inmediato se pierde, se archiva en la memoria.
Tras la memoria vive aquello que se olvida,
y malgastan algunos sus memorias de humo,
Nombres en la memoria quedan desdibujados,
y un solo nombre puede cubrir una memoria.
Fugaz, como una rosa, la memoria sucumbe,
y es sólo la memoria lo que nos sobrevive.
Imágenes lumínicas se encienden, se agigantan
sobre la fértil gleba de un predio de memorias.
Y en la memoria crece un campo de exterminio
por cada humano error, por cada desengaño.
Memoria en la palabra es el verso que escribo.
Y escribo sobre el agua que inunda la memoria
en este río-vida que nos lleva al olvido.
Tras las memorias muertas hay ángeles sin alas
que jamás lograrán su asunción a los cielos.

(Del poemario: Amados ángeles)

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


AMANTE

Amante, no pretendas mi cuerpo dibujado,
mira como en la arena se deshacen las formas,
coge sólo los besos que estallan en las olas,
Ahorca en mi garganta las palabras que flotan.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Brillaré entre los peces, y sus abiertas bocas
Repetirán tu nombre.
Y el mar estará lleno de ensangrentadas rosas.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

Atada a tu tristeza, sólo seremos sombra.
Yo te conozco, es cierto: tus manos me deshojan
y atónitas galernas de tu saliva soplan
En la onda caliente de mi desnuda costa.

Amante, no me busques dormida entre las conchas.

(Del poemario: Sé que vivo)

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


ARCÁNGEL RAZIEL

Se congregan en ti todas las claves
del Universo, todos los misterios...
En tu libro pusiste por escrito
todo el saber del cielo
y de la tierra.
Su código concreto jamás descifrarán
ni las mas altas jerarquías celestiales.
No sirven ni plegarias ni conjuros
y sólo la fe salva tantos interrogantes.
Tal vez si en sueños tú vinieras
de tu sacro mutismo arrepentido,
revelarme podrías el secreto
de la fugaz belleza de las rosas.

(Del poemario: Amados ángeles)

Luzmaría Jiménez Faro

María dijo:


ÁNGEL DE LA POESÍA

Porque respiro el aire que respiras.
Porque percibo tu vagar intenso.
Porque escindes de lo vulgar mi alma.
Porque me acercas a tu sacro fuego.
Porque eres vuelo y nadie te retiene.
Porque en diálogos de luz me cantas.
Porque en tu ausencia todo es como nada.
Porque desbordas de emoción mis ansias.
Porque te busco y no te hallo nunca.
Porque te hallo sin buscarte siempre.
Porque suave rezo una oración contigo.
Porque grito en tu voz cuanto me duele.
Porque en la soledad estás. Y en el silencio.
Porque en tu vino bulle la alegría.
Porque pródigo estás en el que amo.
Porque inestable eres, pero puro.
Porque en tus alas vibran los otoños.
Porque ves tantas cosas que no existen.
Porque naces y mueres en la rosa.
Porque meces la palabra en ritmo.
Por que la muerte de tu mano es bella…
Hálleme la muerte respirando
el aire iluminado que respiras.

(Del poemario: Amados ángeles)

Luzmaría Jiménez Faro


María dijo:


MUJER SIN ALCUZA

La mujer deja la alcuza sobre su soledad.
Observa
La ciudad nocturna con sus negras pupilas
Donde habitan, furiosos, sólo pájaros ciegos.
Mira las luces de neón, su colorido
de acompasado parpadeo y respira
el turbio aroma de las calles flageladas de lluvia.
La mujer ha doblado su chal. De pie, junto al espejo
se coloca su nuevo vestuario de colores. Con sus manos
espectrales pone flores y plumas en su triste cabeza
carcomida de horas. Lentamente, en su rito, completa
su disfraz con guantes y zapatos de Dra.-queen.
No oye, no habla, no se ríe.
Desprende un viento frío de orfandades
y un hálito de flores derrotadas.
Esta mujer, viajera de lo inmóvil,
Jamás descansa en estación alguna.
Puede tardar, más llega a su destino,
a su espacio de tránsito, puntual y sedienta.
La mujer prepara su maleta:
para este nuevo viaje nada puede olvidar.
Como joyas maléficas va guardando cuidadosamente,
la coca, el éxtasis, el sida, la heroína.
Un nuevo álbum de fotos y una lista.
Esta mujer de paso leve y actitud sombría
irá hacia la noche
y entre una multitud ebria de luces y de sombras,
ebria de música, cumplirá cual verdugo su destino.

(Del poemario: Mujer sin alcuza)

Luzmaría Jiménez Faro

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